Soluciones para que tu gato no arañe el sofá


Maullado por el
Gato triste y azul

¿Tu sofá es el lugar preferido de tu gato para afilar sus uñas? ¿Y tu estás al borde de un ataque de nervios cada vez que lo ves rascar sobre el tapizado? Con su comportamiento, el gato está haciendo algo muy normal: está marcando el territorio y a la vez afila sus uñas. Regañarle no es solución, pues escapará a correr en el momento pero luego a hurtadillas o cuando no estéis en casa seguirá haciendo de las suyas, sin duda. Sigue leyendo y encontrarás soluciones prácticas para evitar este problema.

Marcar el territorio es una acción social que realiza dejando su señal en lugares que estima estratégicos, sobre todo si son verticales. Afilar las uñas, por su parte, es para un gato todo un ritual y hacerlo cumple funciones de salud, que ahora no voy a referiros pero es importante que sepáis que así es, tenerlo en cuenta para satisfacer la necesidad de vuestro gato de tener las uñas afiladas y cortas durante toda su vida. Os diré también que a edad avanzada las uñas crecen más y los gatos necesitan que sus dueños se las corten porque ellos descienden su actividad y no lo hacen por sí mismos. Pero bueno, esto es ya otra historia...

Volviendo al tema que nos ocupa y preocupa, serán dos problemas los que habréis de combatir: Uno es un comportamiento comunicativo, social del gato: el marcaje territorial. El otro, una necesidad biológica, el arreglo de sus uñas.

De lo que se trata es de hacerle desistir en su empeño, pero siempre de forma no traumática para el animal. Si no lo hacéis así podría empeorarse la situación y el marcaje podría pasar a mayores, con micciones incluidas. Y, claro, se trata de que el gato siga en pleno estado de salud psicológica, es decir, siga pudiendo comportarse según su naturaleza de gato pero con algunas restricciones que os permitan a vosotros también una vida sin molestos inconvenientes.

La cuestión, como os dije, no es sencilla pero podemos analizar la situación y proponer algun plan de acción con ciertas garantías de éxito.

Primero desarrollemos la parte teórica y luego, a partir de sus premisas propongdremos algunas soluciones prácticas que podéis probar.

UN POCO DE TEORÍA:

Varias razones contribuyen a hacerle hacen rascar tu sofá:

-el gato es un animal territorial, por lo que las superficies verticales son sus preferidas para dejar el olor de sus hormonas y feronomas situadas en la cabeza órganos genitales. Además, frotándose también deja su olor por el sofá. En el lenguaje gatuno todo esto significa algo así como "estoy aquí, he pasado por este lugar y este es mi territorio" Es decir, deja constancia de su presencia. Con ello se reafirma y siente bien y seguro en su espacio, algo importantísimo para un gato, que su espacio le proporcione seguridad, no le resulte amenazante.

-El gato, como ya sabéis, también necesita afilarse las uñas regularmente y, desgraciadamente, los sofás son uno de los lugares preferidos por ellos. Razones: quizás no disponga de otro rascador donde poder realizar este función básica y necesaria. A ello se le uniría la función comunicativa del marcaje que expliqué arriba: así, el sofá huele a nuevo y ese olor junto con su misma presencia ha supuesto un cambio en el paisaje de la casa, una especie de invasión, algo que le ha provocad, incertidumbre, una ansiedad y con su comportamiento la expresa y a la vez logra neutralizarla. Asímismo, el sofá es un lugar en el que vosotros soléis estar, el lugar elegido por vosotros, algo que tiene importancia para el gato. El mueble huele a vosotros, por lo que es un lugar que el gato cataloga de privilegiado, un lugar que para él tiene valor, por eso lo marca. Para él, el sofá está en un lugar central de la casa, es decir ubicado en un lugar que considera "estratégico" y marcándolo se asegura de que lo tiene "controlado". Elige ese lugar para marcar porque es un lugar en el que hay vida, trasiego, un lugar en al que siempre acudís vosotros, a los que se siente unido, pues sois su referencia emocional y los que le proporcionais el alimento.

Bueno, en resumidas cuentas, el gato ha elegido el sofá para marcar y se trata de eliminar esta fea costumbre adquirida. Para lograrlo, seguiremos la lógica de lo expuesto en este apartado teórico. Y, de este modo, proponemos las siguientes soluciones prácticas:

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SOLUCIONES PRÁCTICAS: ... que os recomiendo apliquéis combinadas, por lo que ninguna de ellas son excluyentes. La razón de que os aconseje una aplicación a vuestro libre albedrío obedece a mi intención de poder personalizar, adaptar la solución de forma diseñada en sintonía con las particularidades de vuestra situación, tanto de vuestros gustos y posibilidades como de las características del gato. Cada gato reacciona de forma distinta según su personalidad y circunstancias, por lo que aquí os paso una batería de propuestas sobre la que vosotros, según vuestro criterio, debéis decidir.

-CUBRIR EL SOFÁ con una funda gruesa. Desde una funda con gomas para que no pueda moverla ni meterse debajo de ella a una superjarapa estilo árabe. La jarapa es muy gruesa y sus uñas no llegarán al tejido del sofá.


Esta medida tiene el incoveniente, aplicada sola, de que no le haréis desistir, lo único que se consigue es que no deteriore el sofá, pero a costa de no poder lucirlo. Por eso, yo propondría cubrirlo con una especie de jarapa durante vuestras ausencias, cuando no estáis en casa y sobre todo mientras dura "el tratamiento de choque" de varias medidas combinadas, es decir, hasta que se le pase la costumbre, hasta que logréis hacer desaparecer el hábito. Creo que en IKEA venden jarapas de tamaño grande. Y, por supuesto, si os parece oportuno, podéis dejar la jarapa de forma definitiva para cuando no estéis en casa o de forma permanente... vosotros mismos...

-PAPEL tipo "ALBAL":El papel de aluminio resulta molesto a los gatos, tanto para subirse sobre una superficie como para rascar sobre ella. Para que me entendáis, es como si les diera "grima". Su ruido tampoco les gusta, les asusta, pero eso es en el caso de que lo pongáis sobre una mesa o estantería sobre la que puedan subir y no queráis que lo hagan. Así, podéis pegar el papel albal en el lugar en el que suela rascarse con un trozo de celo o cinta adhesiva para aseguraros de que al rascar le resulte molesto y desista.Eso si rasca sobre la pared del sofá pero si lo hace sobre los mismos sillones por la parte delantera, es decir, por donde se sienta uno en ellos, podéis poner sobre él también el papel albal. Que esté estirado, nuevo, porque si está blandito y arrugado no servirá de nada. Así que manipuladlo con cuidado, sin poner las manos sobre toda su extensión. Y cambiadlo de vez en cuando si véis que ya no vale. Este método le disuadirá. Sé que no es estético pero en cuanto pasen unos días y relacione el lugar con lo desagradable del papel albal desistirá de forma definitiva, aunque ya no esté el papel albal.

-SPRAY: venden en las tiendas sprays disuasorios. La verdad, no son muy efectivos. De todos modos, podéis rociar partes del sofá que consideréis a su alcance con él. No es contraproducente pero si sólo aplicáis esta medida no os vaticino éxito. También venden sprays de feronomas, que son no de sustancias repelentes, como los anteriores sino de sustancias hormonales para que el gato al olerlo decodifique la información de esas feronomas como un mensaje de tranquilidad, de lugar ya marcado y que no necesita marcaje. Bueno, sobre este producto no os puedo decir mucho porque no lo he probado nunca. Lo venden en tiendas especializadas y, bueno, tampoco estaría mal pero no mezcléis este spray con el anterior porque serían mensajes contradictorios que desconcertarían al animal y sus reacciones al respecto no podemos preverlas.

-SUSTITUIR LAS MARCAS DEL PROPIO ANIMAL: Existe otro método recomendado por veterinarios franceses o alemanes, no recuerdo bien dónde lo leí, que consiste en pasar una compresa por la cabeza del animal. Comenzando por las orejas y desplazándola hasta el hocico por su rostro, presionado levemente, y muy despacio, siempre en la misma dirección. Así emulas el marcaje que ellos hacen en lo lugares como muebles para dejar su señal de paso, su "marca o tarjeta de visita". Con ello se consigue que cuando el animal llegue allí y se huela a sí mismo no tenga necesidad de marcar. Esta compresa hay que pegarla por los lugares en los que suele marcar, a la altura de su naricita. En este caso, sin embargo, no lo recomiendo porque el gato marca con las uñas, no con micciones ni con frotamiento corporal, casos para los que está preferentemente recomendado. De todos modos, este "truco" viene bien saberlo porque con él se crea un entorno "seguro" para el animal, se crea, por así decirlo, una sensación para él de tranquilidad y cuando lo huela seguirá a otra cosa, pues la información de esa compresa le dirá que "el trabajo está hecho". Vosotros veréis si podéis aplicarlo a algún lugar del sofá o del nuevo lugar en el que en líneas posteriores os diré que ubiquéis un rascador para suplir la función que el sofá estaba realizando en su necesidad de afilarse las uñas.

-CHORRITO DE AGUA: Tened a mano una botellita de spray de plástico con agua y echadle agua justo cuando esté "las manos en la masa". Pero no le echéis indiscriminadamente. Que el gato establezca una relación directa e inequívoca entre rascar y el castigo del agua. Un chorrito pequeño bastará. Incluso en cuanto le echéis dos o tres sólo al ver la botella con vuestro dedo apuntándola echará a correr sin necesidad de que echéis ni gota de agua siquiera. Esta medida refuerza las anteriores, sobre todo le reforzará el nuevo habituamiento al nuevo rascador pues cuando use este último no recibirá castigo ni habrá olores desagradables ni habrá papel albal y se sentirá mejor usando este otro nuevo.

Otra cosa: cuidado con darle recompensas cuando rasca el sofá. Me refiero a que no es conveniente que intentéis alejarla de allí, del sofá cuando se rasca dándole comida o dirigiéndola al comedero,etc, pues reforzaréis en ella la asociación de ideas marcar-comer, algo muy "peligroso" para vuestro sofá! Ello reafirmaría la idea en ella de que rascando le dáis de comer. Pero tampoco hay que reñirla en demasía porque podéis crear en ella sensación de inseguridad y al verse amenazada puede reaccionar marcando mucho más, incluso con micciones incontroladas... Así que en este caso lo mejor es lo del "chorrito" del agua que os dije.

Así, se trata de hacerlos desistir, y nada mejor para ello que facilitarle un nuevo rascador, un nuevo lugar para cuidar sus uñas y realizar ese ejercicio cotidiano de estiramientos. Los gatos son unos animales muy limpios y dedican más de la mitad de su tiempo en acicalarse, arreglarse, higienizarse. Ello es fundamental que puedan realizarlo para preservar un equilibrio mental. Y el rascador, por lo tanto, es necesario para un gato, no es un capricho o algo accesorio. Las opciones son varias. Cada gato tiene sus preferencias. Hay gatos que usa cualquier rascador, sea horizontal, clavado en la pared, un tronco,etc, y sea del material que sea: los venden de cartón (friskies), de cuerda,valen los troncos, hay quien les pone alfombras de cuerda, de esparto,etc. Pero hay otros gatos que tienen la tendencia a usar para rascarse las superficies verticales.

Un tronco gordo y pesado, un trozo, puede valer para que se rasque. Vale el de pino, o al menos los gatos que tengo en un pinar lo usan a las mil maravillas.

Se trata de ir probando hasta que déis con el tipo de rascador que prefiere. Le ponéis las patitas sobre el nuevo rascador, suavemente, y le enseñáis aquél lugar para rascar. Seguro que capta el mensaje. El lugar donde ponerlo es importante. En las líneas finales de este escrito os he escrito unas palabras del doctor Valles, que aconseja poner el rascador junto al sofá y luego cuando se acostumbre a él, pasarlo al nuevo lugar en el que os interese que esté. También podéis pegar un rascador tipo friskies con una cinta que se pega por los dos lados al sofá, sobre la sábana o tela que pongáis sobre el sofá, como indiqué arriba. Luego, claro, se cambia de lugar. Y asímismo podéis probar a poner el rascador en el lugar definitivo desde un primer momento, y si el gato reacciona positivamente os ahorráis el lío del traslado cuando se habitue,etc.

Por cierto, ni se os ocurra extirparle las uñas. Hay clínicas que lo hacen (desungulación) pero no piensan en el gato sino en los beneficios que obtienen con la operación. Es una castración psicológica bestial para él, pues le cortan parte del hueso para ello. Las consecuencias son dramáticas para su equilibrio mental y, lo que es peor, insubsanables, irreversibles! Esta no es sólo mi opinión. Los más reputados veterinarios lo opinan. Hay consenso en torno al tema.

Por último, revisemos artículo sobre comportamientos anómalos en el gato. En él el doctor Vallés da un consejos que pueden combinarse con otras medidas, como os comenté en lineas superiores:

MARCAJE TERRITORIAL CON ARAÑAZOS: El marcaje de territorio es una forma de comunicación social. Cuando vemos que un animal va rozando con su barbilla, costados, cabeza,...está realizando la forma más típica (y más tolerada)de marcar el territorio. Pero hay otros tipos de marcaje... El hecho de arañar solamente para afilarse las uñas se puede llegar a solucionar si lo acostumbramos a que lo haga en una madera o "rascador" adecuado ...el cual se colocará delante del mueble u objeto arañado hasta que el animal lo accepte. Después ya podremos colocarlo en un sitio que consideremos más conveniente. Cuando vuelva a arañar otro mueble, deberemos separarlo inmediatamente (aunque sin brusquedades ni castigos) y llevarlo delante de la madera o "rascador" adecuado. Pero el gato puede arañar no solo para afilarse las uñas, sinó para marcar el territorio, ya que dejará una señal visual (arañazos) y una señal olfativa (por las glándulas interdigitales). En este caso, el animal lo hará como símbolo de dominio en presencia de otros gatos. El tratamiento será similar al utilizado en el marcaje con micciones o deyecciones realizadas fuera de su sitio habitual.


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