Mona ya no araña el sofá, pero sigue siendo glotona


Maullado por el
Gato triste y azul



Mona no es un primate, no, no, nada de eso. Como dice su propio nombre, Mona es una minina monísima. Para más detalles, es una gata que vive en Santiago de Chile, tipo Bosque de Noruega  y encantadora, pero con un mucho de mal genio  y de mal comportamiento: lleva de cabeza a sus dueños con sus voraz apetito, su negativa a comer pienso dietético y sus no menos hambrientas uñas, siempre inquietas y desobedientes.

¿Qué hacer con Mona? Como muchos otros gatos, se rasca donde menos tiene que hacerlo, destrozando sofás y camas, no se mueve demasiado y presiona sin cesar para comer lo que sus dueños se llevan a la boca. 

Su dueño se llama Franco y tiene un blog chulísimo que dedica toda una sección a su querida Mona. Si echais un vistazo veréis que tiene tres post publicados, y que todos giran en torno al mismo tema: los pequeños pero molestos problemas de comportamiento de esta preciosa minina. En el tema de la obesidad, además son peligrosos para su salud.

¿Pero qué hace Mona exactamente? O, mejoremos la pregunta. ¿Qué es lo que no hace? Sí, lo has adivinado: no quiere su pienso de dieta, no logra adelgazar o, para que nos entendamos, engorda sin cesar a base de "pechuguita de pavo", y para más escándalo, tras desistir de arañar el sofá, ahora la ha tomado con el colchón:
Hace tiempo escribí acerca de los malos hábitos de está gata, floja, mal genio y que se lanzaba a todos los muebles de la casa para gastar sus uñas. En ese momento estábamos poniendo a dieta a la gata, pensando en retapizar el sofá blanco (¿o tal vez era mejor comprar uno nuevo?) y construyendo un rascador para gatos. Con algunas cosas tuvimos éxito, con otras no tanto.
La dieta
Esto fue un fracaso, al comienzo la Mona no se comía su nueva comida dietetica, para gatos con poca actividad física, así que se la mezclaba con un poco de la que le gustaba harto, para gatos que no se preocupan de las apariencias. Esto no sirvió porque encontrábamos el plato lleno de la comida light todos los días, se las arreglaba para comer solamente los bocados ricos. Finalmente le dejamos sólo el plato con la comida light y el hambre hizo que se la comiera.


Todo iba bien luego de unas semanas, la gata se veía más flaca, más ágil, ahora se podía subir a la cama de un salto. Esto duró un par de semanas hasta que la Mona descubrió la pechuga cocida de pavo, de ahí en adelante no podíamos tomar desayuno sin que estuviera arriba de la mesa maullando, dando lástima hasta que le dábamos un pedazo. Finalmente nos acostumbramos, o nos amaestró, a darle su "premio" casi todos los días. El resultado es que ahora está como en la foto. 
El sofá
 Luego de mucho buscar encontré a un tipo que lo retapizaba por la mitad que todos los demás. Así que volvió negro y como nuevo.
La Mona, que mientras lo tapizamos eligió el sillón rojo, fue la más feliz al verlo de nuevo y no perdió ni un segundo en ir a afilarse las uñas en él.
Al parecer es mucho mejor que el rascador que le construimos, así que lo cubrimos con sábanas durante el día para que no lo volviera ha destrozar. Como se veía realmente mal el living así buscamos alternativas a la sábana y dimos con la solución más efectiva hasta ahora: Una cinta de masking tape de doble contacto, por los bordes donde la mona suele rascar. Ahora se encuentra con esta cosa pegajosa y le carga, así que dejó en paz el sofá. Esto cuenta como un éxito.
El rascador
Finalmente lo armamos, pero nos faltaron algunos materiales para terminar la plataforma que iba a tener arriba para que se subiera. De flojos aun no terminamos esto así que por ahora está bien feo.
De todas formas a la mona parece gustarle, menos que los sofás y menos que su nuevo descubrimiento, ¡el colchón de la cama!, pero espero que cuando lo terminemos sea lo único que quiera usar para gastar esas uñas que no paran de crecer. Aún no logro sacarle una foto usándolo porque siempre lo hace cuando yo estoy en el segundo piso y cuando bajo se hace la lesa y se va caminando y maullando como que no pasara nada, pero espero lograrlo pronto.

En fin, así están las cosas en casa de Franco: "la Mona", como él la llama, no acaba de llegar a un acuerdo razonable ni con la comida ni con la dieta. ¿Qué podríamos hacer para arreglar este desaguisado? En Gatos en casa no conocemos una solución garantizada, cada gato es diferente, pero quizás podamos ayudar a Mona con las siguientes observaciones o sugerencias generales:

Al igual que otras razas de gatos grandes, como el Maine Coon o el Bosque de Noruega necesita un rascador de suelo a techo, bien fuerte y resistente. Una suposición: quizás Mona se echa al sofá y al colchón porque son muebles grandes, con suficiente peso como para resistir sus embestidas...  Y ahí van algunos párrafos y enlaces que lo recomiendan:
Las razas de gatos grandes como por ejemplo los Maine Coons o los gatos Bosque de Noruega necesitan rascadores grandes y resistentes. No les vale cualquier rascador. Que no se vuelquen, estables, válidos para Maine Coon, bosques de noruega y otras razas grandes. Enlace aquí.
If a Norwegian Forest Cat is not allowed to climb on a regular basis, he may become irritable or bored, which can result in destructive behaviors to alleviate the boredom. (Si a un Bosque de Noruega no se le permite trepar de forma regular, puede volverse irritable o aburrido, lo que puede dar lugar a comportamientos destructivos para aliviar el aburrimiento).
En general, tienen un apetito muy saludable. Their diet, and exercise pattern needs to be watched to prevent them from becoming overweight. Su dieta, y el patrón de ejercicio debe ser vigilado para evitar un exceso de peso. Enlace aquí.
Los gatos necesitan afilar sus uñas. Para evitar que utilicen artículos domésticos en su afilado, es conveniente proporcionarles algún objeto adecuado y enseñarles dónde tienen permitido rascar. En el caso del Bosque de Noruega, cuanto más alto sea, mejor, el Bosque de Noruega es un gato que le encanta saltar y trepar, ademas les encanta ponerse a dormir en sitios altos. Enlace aquí.
Al mismo tiempo es un gato muy vivo, despierto y fuerte. A pesar de esto no hay ninguna cosa para prevenir su custodia en un apartamento, pero en tales casos tiene que tener la posibilidad de trepar por un buena rama (árbol rascador) del piso al techo para satisfacer su necesidad natural de ejercicio. Si es posible que los gatos salgan al aire libre, entonces indudablemente, disfrutarán al escalar el árbol más alto del jardín. En su caída del tronco del árbol, les verá bajar casi a la carrera y no extraordinariamente de cabeza. Los gatos del bosque, especialmente las hembras, son trepadores y cazadores tremendos que fácilmente atrapan aves sanas, vivas en vuelo. Enlace aquí.
Este gato es muy seguro de sí mismo, está dotado de un temperamento muy estable. Es sociable y de carácter fácil, tranquilo pero juguetón. Es muy amigable y acepta tanto a otros gatos, como perros y niños. Sus maullidos son muy suaves. Se trata de un gato resistente y robusto, muy deportista, de una sorprendente agilidad y trepador sagaz, lo que le convierten en un temible cazador.

Si ha de vivir en un apartamento es muy recomendable un gran rascador y si es posible que disponga de un buen jardín ya que su hermoso pelaje embellece al aire libre. Enlace aquí.
A pesar de ser muy manso y dócil, el Bosque de Noruega es un gato con bastante actividad. Sería apropiado que tuviera sus propios juguetes, pelotas de catnip u otros, y espacio para esparcirse, como por ejemplo una torre-rascador. Agradecerán tener un compañero de juegos felino, y también lo agradeceremos nosotros, dado que al tener alguien con quien jugar y divertirse, no encontrarán tan fascinantes nuestros propios objetos. Aquellos que hemos probado ambas opciones, estamos seguros de que dos gatos siempre ocupan menos que uno solo. Apenas nos echarán de menos cuando no estemos en casa, se acicalarán entre ellos en las partes inaccesibles, como dentro de las orejas, se darán calor cuando haga frío y, lo más importante, jugarán y jugarán sin parar hasta caer exhaustos. Perfecto para prevenir la obesidad felina, a pesar de que los Bosques de Noruega no son propensos a ella. Enlace aquí.
De estas interesantes parrafadas, Gatos en casa ha sacado una conclusión: ¿buscarle un compañero, comprar otro rascador, hacer uno de suelo a techo, todavía mejor aún con pasarela, hacerle hacer ejercicio, intentar que no siga engordando? Sí, sería genial... pero parece que el primer paso más fácil podría ser acabar el rascador tal y como se  pensó en principio, fijarlo al techo y asegurarnos de que sea lo suficientemente estable... Quién sabe, igual funcionaría. Bueno, sí, Mona lo sabe...


Más información:                                                                                                        

Fuente: betta.bligoo.com
Fotografías: betta.bligoo.com

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