Proteger sofás, camas y más muebles del pipi de gato


Maullado por el
Gato triste y azul


¿Cómo proteger un sofá de las sistemáticas meadas de un gato? Si tu marramiau ha elegido tus sillones para hacer pipi y no hay manera de hacerle cambiar de opinión, lo primero es actuar de inmediato para que no siga echándolo a perder.

Sabemos que no es la solución definitiva, pero hasta dar con ella hemos de actuar contra reloj si no queremos tirar el sofá a la basura por puro pestazo a orín. Por lo tanto, ésta es una operación de salvamento en plan aterriza como puedas. ¿Qué hacer, cómo puedo cortar este desastre con lo caro que es un sofá y lo difícil que resulta de limpiar? Te proponemos impermeabilizar con materiales baratos, fáciles de mantener y encontrar.

Pasos a seguir
Como puedes ver en las fotogarfías, son varios los pasos a dar: primero hay que limpiar con un trapo y agua durante un buen rato, pero no esperemos milagros tratándose de un sofá. Después hay que eliminar olores con sprays enzimáticos y, a continuación, dejamos actuar el producto.

En tercer lugar, cuando esté seco, ponemos el plástico (este es bastante grueso, se ha comprado en Leroy Merlin por metros, y salió bien de precio, a razón de 1,70 euros el metro. Bastó y sobró comprando tres metros).

Por último, hay que reforzar con parasoles metalizados para coche. Los preferimos a los protectores de cama porque evitamos estar poniendo lavadoras a todas horas y por su resistencia.

Limpiar el pipi
El charquito dorado es fácilmente limpiable dejando caer sobre él un papel de cocina y esperando un par de minutos hasta que lo absorba. Luego retiramos, cuidando que no gotee, y a la basura. En cuanto a los parasoles, en la ducha quedan como nuevos, y basta hacerlo una vez al día.

Sentarnos en el sofá
¿Cómo usarlo para sentarse? Este sistema no permite muchas alegrías, pues sentarse requiere eliminar parasoles y, muy probablemene, también el plástico. Todo depende de los usos y costumbres del gato en cuestión. Si el minino siempre suele mear en la misma zona, puede que no sea necesario quitar el plástico transparente, ya que seguramente estará limpio. Pero si el o los micifús andan meando por doquier, mejor que todo vaya fuera antes de utilizar el sofá.

Sujeción
También puede ponerse un foulard o funda de sofá debajo del plástico. Lo importante es que ajuste bien, que no se mueva y acabe cayendo con los movimientos del gato. Lograremos sujeción, ya sea metendo el plástico en los huecos naturales del sofá (este plástico es bastante flexible y lo permite) o bien colocando un sistema de cierre fácil, tipo velcro pegado, por ejemplo.

También en camas
El sistema también es aplicable a camas, pero nos hemos centrado en sofás por ser un mueble que suele estar más a tiro del gato. Una habitación siempre puede cerrarse para evitar el acceso, pero si tu problema es el catre, quizás esto pueda ayudarte hasta encontrar la causa del problema y darle solución.

¿Problema? Sí, es cierto, mejor llamarle problemón. Y no sólo para el dueño y la casa, también para el animalito. De hecho, esta es una causa frecuente del abandono de gatos cuando, claro está, es responsabilidad del dueño buscar una solución que no pase por echar a la calle al pobre miau.

Recordemos que los mininos dejan de usar el arenero por distintos motivos, como enfermedades o problemas de comportamiento, y, entre otras causas, también por relaciones conflictivas con otros gatos.
Ya está otra vez...
Además, cuando un gato sube al sofá, el crujido del parasil hace un ruidito que puede servirte para alertarte de su fechoría. Eso sí, ni se te ocurra pegarle o reñirle, aumentar su ansiedad agravará el problema, y  los métodos eficaces pasan por hacer otro tipo de cosas. Por lo tanto, no cedas a la rabia del momento si quieres solucionar el problema ...y a tu gato, por supuesto.

No reñirle, averigua por qué lo hace
Sencillamente, intenta disuadirle, por ejemplo llevándole a las piedras o proponiéndole nuevos lugares.

En general, tu objetivo debe ser hacerle cada vez más atractivo el arenero y menos atractivo el lugar indeseado donde micciona.

Eso puede pasar por limpiarlo más, por colocar más areneros (la regla dice que lo ideal es poner uno por gato y más otro de regalo. O sea, tres gatos necesitan cuatro areneros), por poner un arenero en una habitación a la que no puedan entrar los demás, para un gato con problemas de relación con los demás.

También hay que descartar enfermedades. Quizás un gato viejo sufra problemas articulares y tenga difícil entrar en el areneo, si éste tiene la pared alta. Así, en este caso tendríamos que cambiar la caja o hacer la entrada más accesible.

Otra posibilidad es que haya habido un cambio de arenero, de piedras, o existan relaciones tensas entre gatos, y los más débiles se nieguen a utilizar según qué areneros (los de puerta suelen asustarles más... ).

Las meadas de protesta por un cambio de dieta, por ejemplo,  también pueden provocar las primeras micciones, y la cosa acabar convirtiéndose en una costumbre. En este caso, los gatos pueden mear en el sofá delante de nosotros, mientras nos miran, demostrando su descontento y luego ya simplemente hacerlo por simple inercia. ¿Cómo hacerle cambiar de opinión?. Ese es el reto, difícil pero no imposible.

Como siempre con los gatos, hay que tener mucha psicología. A sus ojos, el sofá es es como una gran esponja que absorbe bien el pipi y, como animales limpios que son, en este sentido la idea no les repele... Aunque la cosa no es exactamente así ; )


Importante: Los contenidos de Gatos en casa en ningún caso promocionan marcas comerciales, sus posts son libres e independientes. La recomendación de productos la orienta, única y exclusivamente, el bienestar e interés tuyos y de tu maravilloso gato.

TEMAS RELACIONADOS:


2 ronroneos en el artículo: "Proteger sofás, camas y más muebles del pipi de gato"

▼▲ Mostrar/ocultar ronroneos

¿Y tú, lindo gatito, tienes algo que ronronear?

 
Ir arriba