Limpiar pipi de gato en sillas, colchón y almohadas


Maullado por el
Gato triste y azul



¿Tu gato ha convertido tu mullida silla en su meadero preferido y no logras hacerle desistir? ¿Huele tan fuerte que estás a punto de tirarla pero te da pena porque está en buen estado? ¿Aunque intentes limpiarla de mil y un modos no logras eliminar el intenso olor a orín

Es normal tener problemas para eliminar el olor del pipí de gato en una silla que absorba las repetidas micciones. No en vano, el gato es un animal del desierto, y su orina es muy concentrada, de olor intenso y persistente. 

Por ello resulta tarea casi imposible eliminar el venenoso aroma que desprende, aunque no es una simple cuestion de nariz, sino también de salud (cuidado con inhalar el olor durante horas, algo fácil si nos sentamos en una silla meada y remeada lavada sólo superficialmente).

El problema se agrava por lo aparatosa que resulta una silla, dificultando la limpieza de su tejido mullido, absorbente y poroso. En estos casos, muy comunes en sillas de tipo oficina y en sillas de madera almohadilladas, nos encontramos ante un dilema: ¿Tiramos la silla o intentamos algo?

A la desesperada, puedes probar el siguiente sistema que, al menos, acaba con el olor en buena medida. El truco es sencillo y efectivo, sobre todo en comparación con intentos de higienizarla a base de detergentes, ambientadores y sprays de diversa índole. Por supuesto, también sirve para aplicar en colchones, almohadones, alfombras, y demás cosillas que nos hayan caído en desgracia.


Agua y más agua para acabar con el olor
 Son dos sencillos pasos:

1.Drenar el pipi con agua: Lleva la silla a la bañera, apóyala contra la pared y coloca la alcachofa sobre el asiento, tal y como ves en las fotografías (observa que está en posición inclinada). La idea es dejar durante varias horas que el agua arrastre el olor, verás que va cayendo por la parte de abajo.Hay que ir cambiando la alcachofa de lugar y presionar el asiento de vez en cuando para ayudar en el proceso. Conviene girarla para que la inclinación también varíe y acabe arrastrando los restos. En el último rato enjuaga con medio vasito de vinagre blanco.

2.Secar al sol: Sácala al balcón hasta que se seque. Será un secado largo, que se acelerará si le da el sol. Es importante no sacar la silla a secar hasta notar que el olor casi ha desaparecido.

Una vez completados los dos pasos (el primero también puedes hacerlo en plan manguerazo si tienes la oportunidad), vuélvela a usar, esta vez vigilando que el gato no se acerque cuando la dejas libre. Si ello no es posible, siempre puedes intentar colocar una funda plástica o impermeable para facilitar la limpieza.

Algunos consejitos:
-No poner una mantita ni tejidos sobre la silla, porque este cualquier tela que pueda mover con sus patas aún le incitará a mearse más sobre ellos.

-Nunca enmascarar el olor con ambientadores, por muy absorbeolores que sean. Los resultados son desastrosos. Los detergentes también empeoran el problema, porque se mezclan con el olor a pis e inhalarlo puede resultar venenoso.

-Si el gato sigue meando y no podemos cerrar la habitación o guardarla cuando no estemos sentados en ella, conservarla pasaría por plastificarla con algún material adhesivo que sea impermeable y permita la limpieza diarias. Hay que evitar que el olor penetre en el tejido.

Si el olor persiste, podemos demontarla y lavarla a conciencia con jabón neutro.
Desmontada también es más fácil plastificar el asiento antes de volver a montarla.


Sobre todo, para acabar de una vez por todas con el problema hay que dar con su causa. En realidad, el comportamiento del gato está indicándonos que algo no marcha bien. Las razones de que un gato se orine fuera de sitio pueden ser muchas, y a ti te corresponde averiguarlas. Realmente no es tan difícil, sólo has de conocer a tu gato y pensar con mentalidad felina. Para ello, hay que tener en cuenta:

1.- Descartar problemas de salud, como infecciones, artritis, estreñimiento, diabetes, cristales, problemas de riñón.

2.- Descartar problemas de higiene: puede influirle un cambio de lugar del arenero, la falta de renovación, que no le guste la arena, la misma bandeja, etc.

3.- Protesta por algún cambio en su rutina (ansiedad y estrés): en la dieta, en su entorno, como por ejemplo la llegada de otros gatos, perros, rencillas entre ellos, no estar tanto con él, etc. En este caso, sería un modo de llamar tu atención, o quizás de marcar el territorio en una guerra felina por el espacio.


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