La ansiedad y el estrés pueden enfermar a los gatos


Maullado por el
Gato triste y azul




Un gato feliz es un gato tranquilo. Aunque los mininos dormitan horas y horas,  el sueño no siempre es suficiente para que estén relajados.  Algunas circunstancias ponen a nuestros  gatos nerviosos, preocupantemente estresados. ¿Por qué ocurre, qué provoca la tensión?

Causa: los cambios y las peleas
Las mudanzas y, en general, los cambios que se produzca en su entorno, como la llegada de otro gato, perro o de nuevos miembros humanos a la familia, alteran a los gatos. Pero la mayor causa de su estrés la provoca la rivalidad con otro u otros felinos.
Los conflictos con otros gatos pueden originar patologías.
Pero no, no hablamos de estar un poquito irascibles, sin más trascendencia.  Nos referimos a una ansiedad que se prolonga durante demasiado tiempo, el suficiente como para provocarle problemas de salud. De acuerdo con un estudio de la Universidad de Edimburgo, los gatos pueden sufrir de enfermedades relacionadas con el estrés, igualito igualito que las personas.


En el estudio británico, los  expertos formaron un grupo de 55 gatos, 31 de los cuales tenían problemas de vejiga y el resto estaban sanos. Todos ellos convivían en el mismo recinto, que simulaba ser su casa. Para su sorpresa, en general, los gatos que enfermaron también fueron los que padecieron más estrés debido a presencia de otros gatos en la casa. Es decir, los más enfermos eran los que más problemas de convivencia tenían.

Infecciones del tracto urinario
Según la doctora Danièlle Gun-Moore, prestigiosa veterinaria de esta universidad, "los felinos con enfermedades en las partes bajas del tracto urinario (infecciones y cristales) suelen frustar a los veterinarios, ya que la mayoría de los casos no tienen una causa aparente". ¿Dónde está el misterio? Gun-Moore opina que el estrés puede influir en estas dolencias. Así, "el estrés crónico debilita el sistema inmunitario, causando una amplia gama de enfermedades", explica McConnell.

La doctora McConnell d Si su gato ya sufre de cistitis idiopática felina (FIC)  o de la enfermedad de las vías bajas urinarias (conocida como FLUTD, por sus siglas en inglés) Gunn-Moore recomienda que el gato debe comer alimentos húmedos, y también deben ser alentados a tomar más agua.

Pero hacer beber a un gato puede ser difícil Si tu gato se resiste a beber, se recomienda agregar cubitos de hielo con sabor a atún a su agua, siempre bajo supervisión veterinaria.

Por cierto, los investigadores observaron que estas enfermedades de la vejiga (FLUTD)  eran más habituales en gatos de pedigrí, de mediana edad, especialmente en machos con sobrepeso y sedentarios, que además comían comida seca.

Pancreatitis
Reforzando estos argumentos, el College de Medicina Veterinaria de la Universidad Estatal de Washington, por ejemplo, encontró relación entre el estrés y la pancreatitis,  inflamación del páncreas que provoca dolor abdominal y causa otros problemas de salud en el gato.

Cambio de comportamiento
Además de afectar su salud, el estrés empeora el comportamiento del gato. Además de la típica reacción de miedo de meterse debajo de la cama y no salir, también puede mostrarse más violento, incluyendo la autoagresión (se arrancan el pelo). Del mismo modo, pueden dejar de comer, hacer sus necesidades fuera de la caja de arena, incluso marcar toda la casa para sentirse más seguros.

Rutina y  tranquilidad
Los gatos no sólo disfrutan de la vida tranquila. Sobre todo, la necesitan. La rutina les hace sentirse seguros. Como hemos dicho, el cambio es su mayor enemigo de estos animales territoriales. Por lo tanto, el cambio es el mayor culpable de la tensión felina. Así, hemos de vigilar modificaciones en su entorno para evitarle sentimientos de amenaza, ansiedad y miedo.

Sentir dolor físico por cualquier accidente o enfermedad es otra causa que puede asustarle. Es importante consultar con el veterinario en estos casos.

Detectar el estrés
Podemos tomar medidas para aliviar el estrés de nuestra mascota. Pero primero hemos de averituar si el gato sufre de estrés. Lo sabremos fácilmente si hay cambios en su comportamiento: observemos también su lenguaje corporal. Por ejemplo, los gatos ansiosos tienen una mirada de ojos grandes y redondos, con pupilas dilatadas.

El lenguaje corporal nos indica si hay ansiedad.
La posición de las orejas también delata su estado de ánimo. Un gato confiado tiene las orejas relajadas, hacia arriba. Mala cosa si las mueve hacia atrás y de vez en cuando bufa.

Cómo ayudarles
La paciencia es nuestra mejor aliada en estas situaciones. Si tu gato o gatos tienen problemas para adaptarse a una nueva situación, tomemos las cosas con calma.  Hemos de respetar los  lugares donde se atrincheran. Si no quieren moverse de donde están, respetémoslo, acerquémosles allí agua y comida. "Los gatos salvajes se toman mucho tiempo para decidir dónde vivir y dónde cazar. Si su gato se siente más cómodo en la cama o debajo de ella las primeras semanas, está bien, que tengan en este lugar comida y agua", aconseja Patricia B. McConnell, una especialista en comportamiento felino.

McConnell aconseja no forzar la interacción e introducir nuevas mascotas lentamente. Y si el nuevo inquilino es un humano, que esta persona se muestre amigable con el minino o los mininos, jugando con ellos si éstos lo desean, ofreciéndoles golosinas también.  Pero sin forzar a los gatos a hacer nada.

Y, hagamos lo que hagamos, hay que establecer una rutina. Con ellos facilitamos a los animales prever lo que ocurrirá en cada momento, y esto les ayudará a tranquilizarse. Así, hay que ceñirse a un horario para la interacción diaria.

Si cumplimos estos consejos, McConnell dice que lo lógico es obtener resultados. Al menos, lograremos con unas pocas sesiones que el gato recupere el control sobre su vida.

Otro consejo: el juego, y la interacción en general, es importante porque distrae al gato de su  depresión, le hace olvidar su preocupación. Por ello, es importante hacerlo a menudo, es decir, varias veces al día.

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