Disfraces de Halloween que tu gato nunca se pondría


Maullado por el
Gato triste y azul



Halloween es una fiesta terrorífica llena de diversión y los disfraces diabólicos son una buena forma de festejarlo... ¿Pero, y si disfrazamos también a nuestro lindo gatito? Si le preguntas a él, te maullará que lo mejor es abandonar la idea cuanto antes... ¿O es que acaso lo dudabas?

Disfrazar a un gato puede traumatizar al animalito o hacerle pasar un mal rato, como ya saben muchos de los dueños de estas bigotudas mascotas. Además, al intentar colocarle el gracioso atuendo podemos llevarnos más de un ¿merecido? arañazo. Incluso si no lo lleva puesto más de cinco minutos, lo justito para las fotos, el episodio a menudo cobra tintes dramáticos. 

Si los mininos pudieran elegir, dirían nones a disfrazarse, eso sin dudarlo. Como Amy Winehouse en su celebérrima canción, tomarían el micrófono para cantar su propia versión felina del temazo. Maullarían algo así: Ellos tratan de disfrazarme, pero yo digo no, no no...

Las fotos que les tomamos disfrazados capturan instantes divertidos, pero si reparamos en ellos, veremos cómo sus caritas son un auténtico poema. Disfrazados, sus expresivos ojos lo dicen todo, y las más de las veces dan hasta penita.


Aunque también es cierto que de todo hay, y ni todos los disfraces son igual de abusivos ni todos los gatos se toman igual lo de llevarlos puestos: los Maine Coon, por ejemplo, suelen tolerarlos más, incluso puede llegar a gustarles. No es el caso del pobre gato pelirrojo de las siguientes dos fotos. ¡No será que no se expresa, animalito!


Disfraces peligrosos
Pero no sólo el capricho gatuno justifica rechazar los disfraces. Lo cierto es que, en un momento dado, la ropa y complementos también pueden ser un peligro para el animal. Gorros, cintas, sombreros, capas, volantitos y demás pueden confabularse contra nuestro minino y hacerle la vida imposible o gastarle una mala pasada. Ya en serio, su vida puede llegar a estar en juego.

La ropa les comprime, les molesta. En suma, no les deja moverse con libertad, y si se les cae o desplaza el disfraz fácilmente les impediría el movimiento, algo fatal si se produce una caída o si el gato sale al exterior.

¿La solución? Ahí van un par de ideas: invertir los roles, es decir, mejor si eres tú el que se disfraza y te haces la foto junto a tu gato, o darle a photoshop, oséase, disfrazar a tu gato virtualmente. Tu gato te lo agradecerá, eso seguro. Por lo demás, sólo nos queda desearte un feliz, felicísimo Halloween...


Fuente: www.gatosencasa.com
Fotografía: julz91
Fotografía: joce01_y
Fotografía: tsorningold
Fotografía: sonambula
Fotografía: Mister KLF
Fotografía: spilltojill
Fotografía: twitchcraft
Fotografía: bonstance

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