Convierte una cesta navideña en una cama para tu gato


Maullado por el
Gato triste y azul



Las típicas cestas de Navidad de mimbre pueden servir para muchas cosas, y una de ellos tiene que ver con nuestros amigos bigotudos de cuatro patas. Sí, es fácil adivinarlo, son en sí mismas unas camitas maravillosas
, con distintos usos según sean las paredes altas o bajas.

No todos los gatos quieren dormir en cestas, pero sí la mayoría, y a los que gustan de hacerlo encontrarán en ellas un paraíso del que no querrán salir, en el que echarse siestas increíbles o en las que dormitar.


Sobre todo, son útiles en ambientes fríos. Su interior es son un lugar maravillosamente cálido con sólo añadir una mantita y un cojín en el fondo.
El día que su dueña recibió la cesta de Navidad, este gato ganó una cama fantástica.

Si la cesta tiene forma de caja, ya se sabe que los gatos suelen pirrarse por ellas. Meterse en ellas es sinónimo de acurrucarse calentitos, de echarse siestas, de poder medio hivernar en estos fríos meses de invierno.

Cómo tunearlas
En primer lugar, vigila que no tengan cabos de mimbre sueltos que puedan dañar al animal y que el barniz o pintura que se le haya aplicado no huela sospechosamente a algún producto químico tóxico que le perjudique al respirar. En caso de encontrarlo, valora tú mismo si crees que resultará perjudicial para el animal. Si la respuesta es sí, ya sabes... habría que darle otro uso o, directamente, tirarlo a la basura.
Dos regalos en uno: Ñam ñam para ti y Zzzzz!! para tu gato...
Luego, es tan sencillo, como poner un almohadón o espuma dentro de un forro intercambiable y lavable en su base para hacerla más mullida o, simplemente coloca en su fondo una tela gruesa doblada o una mantita, cubre o edredón que haga el espacio más adecuado para su uso.

Hay gatos que se vuelven locos por el plástico, como el de las dos siguientes fotografías. Si es el caso de tu gato, no lo dudes, hazlo feliz forrando un almohadón con plástico transparente, para su salud será mejor que el tintado. No le pongas a su alcance el plástico triturado usado para mullir, hay gatos que se lo tragan y es peligroso.

Quizás sea preferible quitarle la tapa, si es que la lleva, con cuidado de que no queden restos peligrosos de las bisagras con los que puedan rozarse. Pensemos que para entrar en ellas hay gatos que dan un saltito, así evitamos posibles accidentes.
Si no nos regalan la cesta, podemos encontrarlas fácilmente junto a los contenedores...

Hay gatos que se pirran por dormir sobre plástico. Es tan fácil complacerlos...

El mimbre es un tipo de madera muy utilizado en decoración para crear ambientes confortables. De hecho, se hacen camitas para mascotas de mimbre muy parecidas a las que puedes conseguir con las tradiconales cestas navideñas. Suelen ser bajitas y sus bordes redondeados, para evitar posibles rascones. 

A diferencia de éstas, las cestas navideñas suelen ser de distintas formas, y todas ellas podemos usarlas como camita para nuestro morronguito. Eso sí, las de paredes altas van bien con el gusto de muchos gatos por meterse en cajas, y crean un entorno más íntimo, del que no querrán salir en todo el invierno. Además, sus paredes permiten colgar juguetes.

Por contra, las de pared bajita vienen de maravilla para colocar junto a una ventana o lugar donde el gato vaya a tomar el sol, como podemos ver en la imagen que abre el post.

Otra posibilidad es tunearlas para que concuerden con la decoración de la casa. Ahí ya es tu imaginación y necesidades las que mandan. Hay muchas posibilidades, como conjuntar el almohadón con otros almohadones cercanos, telas con tonos de las cortinas o de tapizados. Incluso podemos pintarlas del color deseado (de nuevo insistimos en la importancia de elegir pintura no tóxica).

Sofá libre y sin arañazos
Compartir el sofá con el gato puede ser algo deseado pero, en algunos hogares, se convierte en algo no querido si el sofá tiene demasiados novios humanos y felinos. O, también, si el dueño no soporta que se llenen de pelos. Para estos casos, poner camitas junto al sofá puede ayudar a liberarlo de visitas felinas. 

Nadie podrá garantizarte que poner una camita junto a un sofá hará que el gato deje de rascarlo, si es que lo hace, y además te deje el espacio libre para poder sentarte o tumbarte en él. Lo que sí es cierto es que cuanto más tentadora sea la camita, más fácil será que ello ocurra, y que si además colocas un rascador estable cerca del sofá, aumentas todavía más las probabilidades de lograrlo. 

Familia numerosa
Las casas con varios gatos no suelen tener mucho espacio libre para estos animalitos territoriales, y los más sumisos o apocados suelen quedar relegados a los espacios que les dejan libre los gatos dominantes. Es decir, ello significa acabar en lugares como lo alto de la nevera u otros rincones de la casa. ¿Solución? Estas cestas pueden aliviar el problema, al menos en cierto modo, ya que ofrecen espacios agradables a los gatos. 

Podemos tener varias cestas para que cada uno tenga la suya, o sumarlas a las tradicionales camas gatunas para aumentar las posibilidades de confort y bienestar de todos los gatos, los más tímidos incluidos.

Casas frías y animales convalecientes
Estas cestas son muy útiles en ambientes fríos. Si nuestra casa es fría, húmeda y no tenemos calefacción o ésta no es suficiente, en el fondo podemos poner una bolsita de agua caliente debajo de una mantita para que nuestro gato no pase ni gotita de frío durante horas. 


Igualmente, con mantitas, edredones y la bolsa de agua caliente son ideales para que los gatos enfermos o convalecientes reciban esa dosis de calor extra que su cuerpecito necesita.

Fuente: www.gatosencasa.com
Fotografía: Liquene
Fotografía: Sara @ pingsandneedles
Fotografía: EmerandSam
Fotografía: Silgeo

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