Cómo plastificar una silla de oficina meada por gatos


Maullado por el
Gato triste y azul


En este post vamos a ver cómo acabar la fanea que empezamos limpiando una silla para eliminar el olor a orín. Era una silla de oficina, y la pobrecita apestaba de tal manera que estuvo en un tris de irse directa a la basura. Un caso extremo: había sido meada y requetemeada, limpiada y requetelimpiada con simples trapos mojados.  Finalmente, por suerte, el drenaje de agua en la bañera y la limpieza en general fueron un éxito, y el pestazo desapareció en su mayor parte.
Bueno, desaparecer, desaparecer no lo hizo del todo... y mientras el olfato felino siga detectando el maravilloso aroma a orín, corremos un altísmo riesgo de que el minino vuelva a las andadas ...de nuestro esfuerzo no haya servido para nada. ¿Pero, cómo evitar que el gato reincida? Difícil cuestión, pero la respuesta es clara: muy, pero que muy probablemente volverá a mear sobre la silla... por lo que hay que protegerla.

La funcion que cumple este plástico pegado es impedir que traspase el olorcillo que pudiera quedar incluso después de limpio. Aunque el pestazo desapareció y el olor se redujo muchísimo, cada vez que alguien se sentaba el asiento cede y soltaba el aire, y algo olía. Sólo plastificándolo logramos solucionar el problema, descartando fundas impermeables, que podrían ser útiles en sillas poco meadas.

Pasos a seguir
Veamos cómo lograrlo de forma sencilla. Lo que vamos a hacer es plastificarla de forma casera. Necesitaremos, antes que nada, ganas de desmontar la silla, si es que no lo hemos hecho para limpiarla. Y, en cuanto la tengamos desmontada, sencillamente le aplicaremos un forro de libros adhesivo, mejor que mejor si es impermeable. Por último, hay que volverla a montar, y es todo.


En el ejemplo de las imágenes, se eligió un papel adhesivo que no era impermeable, por lo que posteriormente se puso una segunda capa plastificadora, en este caso con cinta adhesiva de embalaje de color transparente.

Silla protegida
En cuanto a estética, el resultado no es para echar cohetes. Pero sí ha sido un éxito absoluto en lo que respecta a proteger la silla y evitar vernos en la misma situación. ¡Con el trabajito que costó desmontarla y limpiarla a conciencia... volverlo a hacer a los cuatro días da excesiva pereza, por lo que necestiamos plastificarla!

Limpieza fácil
La limpieza es sencilla. El orín no se cuela ni lo absorbe el material, por lo que puede retirarse fácilmente con papel de cocina o un trapito. Así que ya sabes, si te pasa algo así con tu silla, antes de tirarla plantéate estos dos pasos salvasillas: primero, una limpieza profunda, en la bañera o a manguerazo limpio y, después, a plastificar se ha dicho. Un remedio casero de lo más eficaz.


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