"Ven aquí, minino":¿Los gatos pueden entrenarse?


Maullado por el
Gato triste y azul


Ven aquí gatito, ponte patitas arriba, pasa por el arito, minino lindo... No, no es ciencia ficción, los gatos pueden ser entrenados para hacer monaditas, aunque otro tema es si ello conviene a su equilibrio psicológico. Eso ya depende de ti y del sentido común, porque ser un buen dueño de un gato siempre pasa por un lugar llamado respeto al bienestar psicológico del animal y a su condición de gato. Aunque en esto también hay buenas noticias: el gato puede entrenarse para mejorar su vida, su bienestar ...y a la vez preservar los muebles de la casa, que no es poco ; )

Efectivamente, estamos equivocados cuando pensamos que los gatos no pueden entrenarse. Si quieres a tu gato, en Gatos en casa te recomendamos que no lo entrenes si no es por razones de peso, como podría ser su bienestar (pasear con correa, hacer sus necesidades en tal o cuál lugar ), su seguridad o un mal comportamiento en casa que no se pueda solucionar de otro modo (como destrozar muebles, etc). Ante todo, un gato es un gato, y respetarlo es la mejor forma de demostrarle nuestro cariño.

Atracción y repulsión: recompensa y pequeñas reprimendas
En primer lugar, hemos de intentar educar a nuestro gato desde una temprana edad, pues luego los malos hábitos son difíciles de quitar, aunque no imposible. Y, en segundo lugar, hemos de tener en cuenta que los diferentes métodos empleados suelen estar basados en las recompensas, es decir, premian un comportamiento y el animal lo repite para recibir la golosina o aquello que le gusta, como un juego (el movimiento de un juguete o cuerda). Pero, también en todo lo contrario, pues para hacerle desistir de un mal comportamiento podemos asustarle con una pequeña pulverización de agua o un ruido inesperado, por ejemplo cuando rasca el sofá.

Tres reglas básicas
A continuación, unas sugerencias básicas y vídeos para entrar en materia. Sam Connelly, entrenador de gatos, nos da tres consejos fundamentales de entrenamiento gatuno:

♥ Averiguar qué le gusta horrores a tu gato. Puede ser un poco de atún,jamón, un poco de comida húmeda en la punta de un palillo redondedado, tipo chinos, o el movimiento de un ratón de juguete, pongamos por caso.
♥ Hacer sesiones de corta duración, como mucho, de cinco minutos.
♥ Enseñar varias cosas si percibimos que el gato se aburre.

Complementemos estas tres ideas con la explicación que la Humane Society de Michigan incluye en su web, pues la ong cuenta con un programa de entrenamiento para los gatos de su refugio, donde se les enseña a resolver problemas, logrando reducir el estrés que, inevitablemente, padecen en las instalaciones de la protectora. "Los entrenamos no sólo en lo físico, sino también mentalmente, para darles el control sobre una situación".

Tocar la mano con la nariz para hacerle venir o entrar en el transportín
Tener su gato tocar tu mano con su nariz en el comando es uno de los comportamientos más fáciles de entrenar, nos explican desde la Humane Society:
Si mantienes tu mano, la mayoría de los gatos, naturalmente, tienden a acercar la carita para olerlo. Así, reconpensando esto lograremos que el gato nos haga caso y venga a nosotros.  Acompañaremos la acción con una palabra, para que luego, al pronunciarla, logremos que el gato se acerque a nosotros.
Lejos de ser un entrenamiento tipo circense, se trata de un truco que puede usarse para conseguir que el gato se mueva en la dirección que nos interese en un momento dado de peligro o, por ejemplo, para hacerle entrar en el transportín sin problemas ni traumas. Para conseguirlo, bastará colocarnos en el lugar deseado, mostrarle nuestra mano y decirle la palabra mágica.

Otro modo de hacerles entrar y, sobre todo permanecer después en el transportín sin sentirse apresados es con un entrenamiento fácil que consiste en echar dentro de éste la golosina, y dejar que el gato entre y la coma. Repetir durante unos cuantos días, y en todo momento dejar que deguste la golosina, con calma, alejándonos si notamos que nuestra presencia le incomoda.


Luego, hacer lo mismo pero cerrando la puerta y dejando al gato dentro durante tiempos cada vez mayores. Al cabo del tiempo, el gato se sentirá cómodo allí adentro. Así, se trata de un método compatible con el anterior pues aquél, sobre todo, sirve para acercarlo a la caja y éste para que no padezca cuando quede encerrado en ella.

Paciencia y repetición
Como se deduce de lo dicho hasta aquí,entrenar a tu gato necesita buenas dosis de paciencia por tu parte, y repetir el siguiente esquema: para enseñarlo a venir cuando se le llama, por ejemplo, hay que acercársele y decir la palabra "Ven". Cuando el gato obedece, es decir, te sigue o se acerca, entonces le ofrecemos un poquito de comida. Es así como, poco a poco, el gato vendrá a cualquier sitio donde le llamemos. Y, una vez el gato entienda este mecanismo, entonces también será más fácil enseñarle cosas nuevas.

Otros entrenamientos, por contra, no utilizan el sistema de recompensa, sino más bien el de la repetición o el del pequeño susto, como cuando los rociamos con un pulverizador de agua para hacerles desistir de arañar el sofá. O cuando insistimos una y otra vez en el uso del arenero o del rascador, incluso cuando les enseñamos a usar la taza del watter, como puedes ver en los siguientes vídeos:








Fuente: www.michiganhumane.org
Fotografía: karamell

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