Cajas de cartón convertidas en una casita para tu gato


Maullado por el
Gato triste y azul

Práctica casita o cueva para gatos hecha con dos cajas de frutas encajadas. Ideal para jugar y dormir.



Es bonita, práctica, sencilla y rápida de hacer. Para llevar a cabo esta casita para gatos o perros pequeños, sólo necesitarás un rato libre y hacerte con un par de caja de cartón, tijeras, pegamento, cinta de embalar y papel adhesivo para forrar libros. Ya ves, conseguir una bonita casa para tu gato es más fácil de lo que parecía. ¿Qué, ya estás listo para empezar?

Los gatos, expertos probadores de calidad
Ahora, justito antes de empezar, tienes dos opciones: dejar o no dejar a tu gato o gatos estar presentes durante la sesión de bricolaje.

Si los apartas, acabarás más rápido, mucho más... pero te perderás un eslabón importante del proceso, porque como sabrás o estás a punto de comprobar, tus gatos son unos especialistas en comprobación del producto en todas y cada una de las fases de su fabricación.


En fin, tu decides, como ya hicieron los imaginativos creadores de la idea, Edith y Guillermo, unos simpáticos argentinos que conviven con varios gatos a los que adoran. Ellos dejarno a sus mininos hacer sus tareas. Como puede verse en alguna de las fotos, los gatos no dejan de exigir su derecho a probar y a aprobar o rechazar el producto en todo momento : )



Cajas bananeras ...o cualquier caja
Metiéndonos ya en harina, hemos de conseguir cajas bananeras a ser posible, si es que queremos hacer casitas como las de las fotografías, pero sólo porque tienen una forma interesante, y el cartón es duro y rígido.



Sin embargo, nos vale también cualquier otra que tenga un encastre similar o, en su defecto, una caja común que finalmente cerraremos y a la que haremos las aberturas necesarias para que los gatos puedan entrar y salir.


Primer paso: primero encastramos ambas tapas y las pegamos con cinta de embalar para que queden firmes. Si deseamos que el interior esté lo más limpio posible, antes deberemos forrarlas con papel, mejor si es impermeable, como el que usaremos para forrarlo por afuera.

Segundo paso: abrimos un poco más la entrada en caso de que haya unos agujeros previos, pero si no los hay tendremos que hacerlos, dándole la forma que se ve en la foto. Lógicamente,  cada uno puede darle su toque a las entradas, diversas formas (estrellas corazón etc.), si bien la que se ve en las imágenes parece la más cómoda.

Tercer paso: La parte que se apoya contra el suelo se ha forrado con con cuerina (u otro material similar), pegada con cola de carpintero (se puede utilizar cualquier pegamento, si bien se recomienda no elegir los que desprendan olores tóxicos) pues de esa manera evitamos que el cartón se moje y, al tiempo, no cabe duda de que refuerza su poder de aislante. 

Cuarto paso: Por ultimo compramos papel adhesivo impermeable que se vende en rollos o por metros, en este caso con bonitos motivos infantiles ( los escolares lo utilizan para libros cuadernos o carpetas). Puedes conseguirlo económico en tiendas multiprecio o en las típicas tiendas de chinos.
Gato en plena labor supervisora de comprobación de calidad...
Papel adhesivo impermeabilizado de distintos motivos.
Se mide el papel en función de las dimensiones de la caja, aprovechando que del lado de revés tiene medidas y lineas para poder cortar con facilidad. Así, es sencillo cortar la medida justa y con paciencia vamos pegando el papel en cada uno de los laterales, y por ultimo se le realizan las aberturas. Y listo, calisto: la casita/cama de gato quedó terminada.
Quinto paso, opcional: Otra de las variantes es pegarle en los laterales o el techo alfombra para que también la utilicen como rascador, aunque si el gato es muy grande o vigoroso lo cierto es que podría resultar un tanto inestable y no resultar eficaz.

Si el gato es pequeño o si se utiliza como rascador secundario, y no tanto como rascador principal, puede ser útil. Otra idea para darle más estabilidad es colocar el rascador en la misma base, ya sea de cuerda de sisal o de cartón corrugado, incluso una alfombrita, y ocupando todo su interior o sólo una parte. En todo caso, tengamos en cuenta que rascar es marcar, por lo que ello podría traer conflictos si tenemos varios gatos que no se lleven bien. 

A prueba de culitos rebeldes
Los gatos que acostumbran a marcar o que lo hacen de vez en cuando pueden estropearnos la caja para siempre, pues el cartón absorbería el pipí. La solución pasa por forrar también el interior, y en casos difíciles incluso colocar un plástico entre la base y la mantita o almohadón que introduzcamos en su interior.

Creatividad sin fin
Las variantes a la hora de forrar la caja por dentro con telas de uno u otro tipo, más o menos calentitas, son inmensas. Colocar las telas con velcro en su interior puede ser otra solución para poder lavarlas cuando sea necesario.Todas las modificaciones que deseemos podemos llevarlas a cabo sin problemas para así poder ajustarnos a los gustos y preferencia de nuestros gatos. A los gatos más juguetones les puede encantar ver algún juguetito colgado, y a los frioleros podríamos ponerles en el interior un tejido calentito.


¿Que tu gato es especialmente curioso? Unas ventanitas o puertecitas superiores o laterales le permitirán entrar y salir a placer, incluso vigilar desde todos los flancos o sacar la patita cuando pase algún otro gato o se mueva algo cerca. Como ves, las posibilidades son muchas...


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