Consejos para fotografiar a un gato travieso y juguetón


Maullado por el
Gato triste y azul


En muchas webs dan ideas sobre cómo hacer las mejores fotos de tu gato, pero quizás se pierden en generalidades. Para solucionar esto, en Gatos en casa vamos a iniciar una serie de posts dando consejos prácticos y concretos, para que puedas aplicarlos fácilmente y mejorar tus capturas. En este primer artículo aprenderemos a sacar mejor partido de una cámara compacta cuando al otro lado del objetivo hay un gato que no deja de moverse.

Sí, es cierto, de algún modo todos los gatos son inquietos, aunque unos lo son mucho más que otros y, también depende del momento. Por lo tanto, hablamos de los instantes en los que un gato se pone en plan dinámico y nosotros intentamos hacerle una fotografía.

No sin razón, se compara la fotografía de un gato con la de cualquier animal salvaje, y se recomienda tener paciencia y realizar muchos disparos. Sin embargo, a veces se hacen muchas fotos y ninguna nos satisface. Siempre nos parece llegar tarde al instante que nos gusta, salen corridas, nos ponemos nerviosos y nos decepcionamos...


Pero que no cunda el pánico. Sí, es cierto, cuantas más fotos hagas, más fácil es pillar algo interesante, pero tener en cuenta un par de cosas básicas te permitirá controlar tus resultados, sin necesidad de ametrallar al animal y malgastar tiempo.

La pregunta del millón es: ¿Cómo podemos enfocar a un gato que se mueve?. Vamos a ver cómo lograrlo con nuestra cámara compacta:

Cámara en mano
Partiendo de que somos principiantes en esto de hacer fotos, mejoraremos mucho nuestros resultados si empezamos a tener en cuenta un par de cosas básicas: la luz y el enfoque.

Importancia de la luz: capturar movimientos requiere luminosidad suficiente para que estos salga lo más nítidos posible, así que, en principio, cuanta más luz haya será mejor, pero con matices. Estos matices dicen que, por ejemplo, el flash no siempre es recomendable, y tampoco los contraluces.

¿Cuándo usar el flash? Como ventajas, el flash puede darte luz en cualquier situación, congelar el movimiento y ofrecer colores más conseguidos que con la luz de una lámpara, pero a la vez da una apariencia blanquecina a los colores del animal. Es decir, mata la atmósfera, y también corremos el riesgo de que nos salgan sombras muy fuertes. Por lo tanto, el flash hay que usarlo sólo si es muy necesario.

Como positivo, el flash nos salva la situación, es decir, mejor una foto con flash que no una mala foto sin flash. En nuestro caso, el movimiento del gato pide más luz que un retrato, por ejemplo, y ojo con el destello, puede asustarlos o distraerlos.

 Luz natural
Por lo tanto, visto lo visto, no olvidemos que, como regla general, flash y gatos no casan mucho. Prefiramos la luz natural o la tamizada a través de unas cortinas finas y de color blanco -o  como mucho de tonos neutros o crudos- antes que la artificial de casa. Además, no se recomienda mezclar luces artificiales con naturales.

En el caso de fotografiar gatos en movimiento, el mayor problema de la luz no sólo es que oscurezca la foto (podemos retocarlo), sino que éste salga corrido. Justamente, el siguiente truco nos sirve para conseguir un enfoque nítido.

Truco del pre-enfoque
 Si el gato se mueve y quieres hacer click justo en un área del escenario puedes enfocar la cámara a un objeto cerca de la zona donde vayas a disparar luego, y fijar el autofocus apretando el botón de disparo hasta la mitad. Entonces, justo cuando entra en esa zona, acabas de apretar el botón hasta el fondo.

Así conseguimos que el autofocus se comporte adecuadamente y obtenemos una mejor captura, una imagen que gana nitidez.

Dónde apuntar
Aunque todo ocurre muy deprisa, debes intentar, en la medida de lo posible, apuntar hacia las extremidades del gato (cabeza y patas), antes que al resto del cuerpo. Esto es así porque el sistema de autofocus de cualquier cámara funciona mejor cuando la superficie no es uniforme. Así, el manto del pelo saldrá mucho más desenfocado que las extremidades del animal.

Cuándo apretar el botón
Teniendo en cuenta que las compactas tardan en reaccionar más que las réflex, habremos de adelantarnos un poquito para hacer el click definitivo. Es decir, si ves que el gato va a ocupar el lugar que tienes enfocado en medio segundo, ya tienes que estar apretando el botón.

Como la compacta no tiene enfoque manual, no podemos andar enfocando y reenfocando cada vez que el gato cambia la distancia con respecto a nosotros. Mejor no seguir al gato sino esperarlo en un punto, tal y como hemos aconsejado con el truco del pre-enfoque.

Programar la cámara
Puede ser buena idea configurar tu cámara en modo "deporte", que está preprogramado para hacer fotos en movimiento. Este modo te permitirá, si te apetece, hacer fotos en ráfaga y captar una secuencia de tu gato en plena acción.

Si hay poca luz, tenemos la opción de ganar en luminosidad subiendo los ISOs (la sensibilidad del sensor, tendremos más o menos según la cámara), ya que éstos pueden regularse. Eso sí, tengamos presente que subir el ISO supone perder la calidad. Tendrá más ruido (imagen granulada) pero en ocasiones te permite prescindir del flash.

Ejemplos prácticos
En la siguiente foto vemos las ventajas y desventajas de usar el flash cuando el gato está jugando. En esta habitación faltaba luz, había una lámpara en el techo y una ventana con el toldo bajado. Por lo tanto, con flash vemos  más colores, más nitidez, se ven más detalles. En este caso es bueno, pero hay sombras, aunque eliminamos la de la estantería.


Este ejemplo nos sirve para ver lo que pasa cuando fotografiamos con poca luz. El obturador está más tiempo abierto y al moverse el gato sale borroso. La solución, o subir los ISOs (la sensibilidad del sensor) o usar el flash.


En la siguiente imagen, al no haber preenfocado, no capta el momento. La captura se realiza antes de que que la cámara haya podido reaccionar, y sale movido, borroso. O también podría pasar que el foco se desplazara al fondo o a algún otro objeto que no nos interesa.


En la próxima captura se preenfocó al juguete y se logró salvar la foto, aunque sale un poco cocorrida, pero en esta ocasión es por falta de luz.


Por último, esta es una imagen ideal, tomada siguiendo los consejos de este post.  Había bastante luz en la habitación y no fue necesario el flash, captando un instante en movimiento tras un pre-enfoque al juguete. Los colores han salido naturales y hay nitidez.


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